Mónica Gómez García
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Apego y relaciones de pareja

29 enero 2018
Apego y relaciones de pareja

El apego es uno de los elementos indispensables para la formación del vínculo afectivo en cualquier tipo de relación humana, por ello es importante que seamos conscientes de la influencia que puede tener en cómo vivimos las relaciones de pareja.

¿Qué es el apego?

Descrito de forma simple, digamos que el apego es la forma en la que nos vinculamos afectivamente a otra persona. Esta definición la podemos completar con la que da el psicólogo Bowlby, en su teoría del apego: “conjunto de comportamientos que se dirigen a la búsqueda de proximidad con la figura de apego y a la comunicación de las necesidades; todo ello con el fin de conseguir seguridad, sosiego y bienestar”.

El sistema de apego es fundamental durante los primeros años de vida, ya que la vinculación con el adulto se genera a través de él, nace de la supervivencia. Sienta las bases para las futuras relaciones adultas de ese niño.

De esta última parte es de la que va a tratar este artículo, la relevancia de los tipos de apego, que formamos en nuestra infancia, y la repercusión que esto tiene en las relaciones amorosas que vamos estableciendo a lo largo de nuestra vida.

Tipos de apego y relaciones de pareja

Los estudios han demostrado que existen tres tipos principales de apego, se generan en la infancia, a través de los vínculos que creamos con nuestras figuras de apego, los padres o cuidadores, y que perduran y se repiten en las diferentes relaciones de pareja y experiencias afectivas por las que pasamos en nuestras vivencias.

Los tipos de apego según la vinculación emocional que ejercemos con nuestras parejas, serían los siguientes:

  • Apego seguro: se asocia con relaciones confiadas y positivas. Mayor autonomía previa, son capaces de vivir sin establecer relaciones de pareja, aunque están predispuestos a ello. Eligen mejor a sus parejas, porque no se sienten presionados al no convertir la búsqueda de pareja en una necesidad. Les cuesta menos establecer relaciones de intimidad y compromiso, suelen sentirse más satisfechos en la relación amorosa. En caso de ruptura, elaboran mejor el duelo. Si tienen razones para romper, lo hacen con más facilidad que los ansiosos y mejor que los evitativos. Pasan por periodos de dolor, pero rehacen mejor su vida. Digamos que el seguro aplica el “confío en mí y en el otro”.
  • Apego inseguro – ambivalente (o ansioso): relaciones de una alta dependencia emocional y una continua necesidad de confirmar que se es amado. Problemas con la autonomía, son personas que soportan mal la soledad y vivir una vida sin pareja. Por ello, tienen mayor dificultad para romper una relación. Búsqueda y selección de pareja de forma precipitada, convierten la vivencia en pareja en una necesidad, puesto que consideran que las relaciones amorosas son lo más importante en la vida. Miedo a no ser amado/a y al abandono, se sienten inseguros ante separaciones leves y a menudo pueden generar problemas graves de celos y de dependencia emocional. La idea central que pesa en la cabeza de alguien con apego ansioso sería “confío en ti, pero no en mí”.
  • Apego evitativo: suelen ser relaciones confiadas y distantes, con falta de compromiso, por lo menos por una de las dos partes. Falsa autonomía emocional, en el fondo suelen necesitar tener vínculos afectivos, pero tienen miedo a la intimidad y la expresión de las emociones, por lo que expresan una actitud distante, como mecanismo de defensa. Dificultad para establecer relaciones, porque pueden percibirlas como una amenaza a su propia intimidad. Suelen tener aparente facilidad para la ruptura y recomponerse. Es un patrón de inseguridad básica ocultada, esconden un fuerte deseo de intimidad y una falta de esperanza en conseguirla. El lema del evitativo sería “confío en mí, pero no en ti”.

Existe otro tipo de apego, del que no hablaremos ahora, que es el apego desorganizado, son personas que han pasado su infancia en ambientes familiares patológicos, ya sea diferentes formas de maltrato infantil, físico o emocional o han sufrido negligencias importantes por parte de sus cuidadores o abusos sexuales. Personas que han recibido este tipo de apego, suelen establecer, muy a menudo, relaciones tóxicas, basadas en el temor y la dependencia emocional.

Estoy segura que te has sentido identificada/o a con alguna de las características de los tres principales tipos de apego que te muestro más arriba, a lo mejor no sientes que tienes un estilo de vinculación puro, debido a que normalmente ningún estilo se muestra siempre o en todas las relaciones de forma literal y pura, estos estilos se van acentuando o atenuando dependiendo de nuestras experiencias pasadas, circunstancias vitales y pareja elegida.

Por ejemplo, veamos esto con un ejemplo sencillo adaptado a la actualidad:

“Escribes un whatsapp a tu pareja, ésta tarda horas en contestarte”, ¿cómo crees que reaccionaría una persona dependiendo del apego inherente a su personalidad?:

Seguro: quizás le extrañaría, pero no sacaría conclusiones precipitadas, trataría de emplear ese tiempo en realizar otras tareas y cuando la persona contestara, le respondería amablemente y con cariño.

Ambivalente: a los minutos se anticiparía pensando que la persona no quiere contestarle, que ha dicho algo de poco interés y por eso la otra persona no le contesta rápidamente o que se está escribiendo con otro interés amoroso… cuando la pareja conteste, contestará con ansiedad e incluso de forma inquisitiva en algunas ocasiones.

Evitativo: no le gustará que no le contesten, pero tratará de ocupar su tiempo y cuando sea contestado, quizás trate de demorar su respuesta a forma de castigo o para reafirmar su independencia emocional.

Quizás te preguntarás si las personas que experimentan apego seguro se emparejan con personas de este mismo estilo y si se repite de la misma forma con el resto… La respuesta a esto es NO, por supuesto que no nos sentimos atraídos o elegimos a nuestras parejas por un hilo invisible que nos hace encajar.

Un buen predictor de una relación de pareja sana es que los dos miembros de la pareja posean un apego seguro, pero no es el único componente que lo define.

Que una de las partes de una pareja tenga un vínculo afectivo seguro aporta equilibrio a la pareja, aunque el otro miembro sea ansioso o evitativo.

Si los dos son de la tipología ansiosa, ambos generan una ansiedad porque el otro les valore, en una pareja evitativa suelen estar juntos pero separados, suelen establecer una especie de compromiso que no satisface a nadie.

Posiblemente la peor combinación de pareja sea la ansiosa – evitativa, suelen ser relaciones de gran dependencia emocional, digamos que sus miedos y personalidades les predisponen a chocar y alejarse continuamente.

Los seres humanos tendemos a la ESTABILIDAD, por lo que es importante que sepamos distinguir con qué tipo de apego nos identificamos, porque si la forma en la que vivimos el afecto en pareja hace daño a nosotros o nuestra pareja no es tarde para decidir modificarlo y establecer relaciones de parejas saludables basadas en la reciprocidad y un afecto mutuo que les ayude a ser personas sanas emocionalmente y autónomas, pero en pareja.

Etiquetas: Apego Pareja Relaciones

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